El capitalismo autopoietico


Mariano Rosario Cuevas
Estructura Social Contemporanea
Grado en sociología 2022/23

Se responde a: 

¿Es posible entender el sistema social capitalista como una organización autopoética de acuerdo con la concepción de H. Maturana y F. Varela? ¿Qué efectos tendría sobre la estructura social?


Durante las grandes crisis como la de 2008 o la del COVID-19 en 2020, las costuras que articulan la urdimbre del capitalismo incapaces de soportar las sacudidas se descosen y se permite entrever las dinámicas reales del sistema, su estructura. Las barriadas que bordean Puerto Príncipe, las chabolas de trabajadores afrodescendientes en Almería, los asesinatos en la playa de Tarajal, la miseria en el departamento de Chocó… son la última frontera del capitalismo. El producto final de una deriva filogenética a través de la invariancia de la autopoiesis y de la adaptación (Maturana y Varela, 1990, p. 98) según lo que nos plantean los científicos Maturana y Varela, 1990, p. 98).

El COVID-19 desató en 2020 una crisis no solo sanitaria, sino política que ha puesto a prueba la capacidad del sistema capitalista para adaptarse y autorregularse. El medio natural, ajeno por tanto tiempo a la realidad social, regresó de forma persistente y ubicua. El velo artificioso que separaba lo biológico de lo social se desgarro y la realidad biosocial se evidenció de forma abrupta poniendo en jaque los llamados “Estado de Bienestar”. Se planteó entonces la disyuntiva adulterada entre “economía o vida” y se cuestionó la capacidad real del sistema de dominación. El enfoque argumentativo de Sennet (2006, p. 155), acertadamente, señala que “un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por mucho tiempo su legitimidad”.

Ese relato se ve confirmado si nos aproximamos a las comunidades afrodescendientes en América Latina y el Caribe que fueron especialmente afectadas por la enfermedad durante la pandemia (Campoalegre, 2020). El virus no distingue de riqueza, pero allá donde la miseria campa a sus anchas demuestra una alta incidencia. Siendo el tipo étnico racial una de las claves dentro de las desigualdades estructurales. La pandemia afectó con más fuerza a quienes menos capacidad tenían de defenderse: las comunidades afrodescendientes. El capitalismo, en su dinámica de relaciones humano/cliente (Pérez-Solari, 2018) empezó el sacrificio por los márgenes.

En definitiva, el racismo estructural (la negación del otro junto a uno) dejó su impronta durante la pandemia. Sin embargo, ¿qué relación tiene esto con nuestro tema de estudio? ¿En qué nos ayuda a entender la estructura del capitalismo y cómo opera? Hemos dicho que el sistema en su intento de autorregulación naufragó. Según nos indica Campoalegre (2020) la pandemia aparece en un contexto plagado de barreras y concertinas para los pueblos afrodescendientes. Subjetividades políticas al borde de la muerte. Tanto en el sentido clásico como en la perspectiva que aporta Pérez-Solari (2018) sobre la muerte más allá del fin de la autopoiesis de la vida.

Es observable que el capitalismo como sistema complejo fundado en el capital tiene tres componentes: el mercado, los seres humanos y los medios de producción. Son las relaciones entre estos tres componentes lo que constituye el capitalismo. En su dinámica interna se resuelven los mecanismos autopoieticos que afectan al devenir de su organización. El COVID-19 fue una perturbación desde el medio y por tanto el sistema fue capaz debido a la clausura operacional de mantener su estructura a pesar de los cambios que ocurrían en su entorno (Maturana y Varela, 1990, pp. 64-77). Aquellos que durante el primer gran encierro de 2020 vaticinaron un cambio de rumbo en el mundo se equivocaron. No se tuvo en cuenta que el capitalismo es un sistema clausurado operacionalmente, lo que le permite interactuar con su entorno manteniendo su estructura y funciones internas.

La experiencia de la pandemia no derribo el capitalismo. Sin embargo, ofreció un laboratorio político interesante en el que se ensayaron fórmulas alternativas. La crisis sanitaria en América Latina y el Caribe como veníamos diciendo arroja cifras terribles entre la población afrodescendiente. La experiencia cubana marca la diferencia, no por la ausencia de la misma problemática de racismo estructural sino por la promoción de estrategias solidarias en la gestión de la crisis. Frente al COVID-19, la lógica que impero según lo planteado por Campoalegre en la estrategia cubana se asentó en el derecho universal, gratuito y de pleno acceso a la salud de calidad, la participación social y la protección especial de los más vulnerables. Frente al capitalismo y su lógica de explotación, individualidad y atomización: participación y solidaridad. En Cuba el sistema reaccionó de una manera diferente y según los datos de medios oficiales (Campoalegre, 2020) el impacto de la pandemia fue menor comparado con países de su entorno.

A continuación, procederé a un análisis de las relaciones sociales para entender la estructura del sistema y para ello es necesario plantear una definición de relación social. Weber desarrollará la siguiente formulación:

“Por relación social debe entenderse un comportamiento de diversos individuos instaurando recíprocamente según su contenido de sentido, y orientado en conformidad. Por tanto, la relación social consiste exclusivamente en la posibilidad que se abre socialmente de un modo determinado (dotado de sentido), que sea la base en la que descansa tal posibilidad” (Weber, 1964, pp. 23-24)

Modo que, la relación social se da cuando nosotros unidades discretas nos referimos a otras unidades. Consiste plena y exclusivamente en la probabilidad de que se actuara de una forma. Antagónicamente, en la medida en que desaparece la probabilidad-nicho desaparece la probabilidad de existencia.

Si apelamos a Maturana este realiza unos apuntes interesantes sobre el tema:

“[…] solo si mis relaciones con otros se dan en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia y, por lo tanto, en la confianza y el respeto, mis conversaciones con ese otro se darán en el espacio de interacciones sociales” (1997, p. 75)

El capitalismo por definición promulgaría en su idea básica de relación un anti-humanismo radical. Puesto que la relación social parte de la aceptación del otro. Somos junto al otro. Sin embargo, las relaciones básicas del capitalismo se dan en el marco del capital y por tanto de la individualidad. ¿Sería el trabajo una relación social? Veamos si cumple la relación entre un jefe y un empleado los rasgos arriba mencionados. Lo cierto es que no:

“Los sistemas legales se constituyen como mecanismos de coordinación conductual entre personas que no constituyen sistemas sociales.” (Maturana, 1997, p. 76)

Otro aspecto por considerar que ocupa un papel fundamental en la teoría de Maturana y Varela es el lenguaje como una herramienta fundamental para la interacción social y para la construcción del conocimiento. Es importante para nuestro análisis ya que los científicos chilenos introducen la idea de que los sistemas sociales humanos experimentan su existencia tambien en el lenguaje. Siendo un elemento clave en la construcción de la realidad, ya que es a través del lenguaje que creamos y damos sentido a nuestras experiencias.

Dada la importancia del dominio lingüístico en la construcción de la realidad y en la reproducción de las relaciones de poder existentes. Es necesario mantener una actitud crítica. Somos en el lenguaje y por tanto hay que analizar como el sistema capitalista se apoya en este para construir la realidad. Durante 2020 se habló repetidamente de “aislamiento social”, un vocablo que pareció erigirse como contrario a “solidaridad” (Campoalegre, 2020). Puesto que aislamiento social se coloca como mandato y deja fuera preguntas importantes relativas a las condiciones de desigualdad con el que se ha de cumplir. La línea de trabajo debe ser por tanto la búsqueda de formas de transformar el lenguaje para construir una sociedad más justa y equitativa.

Procedamos a analizar el tema de la evolución. Maturana y Varela (1990, p. 99) lo definen como “un fenómeno de deriva estructural bajo continua selección filogenética”. Modo que, a lo largo de diferentes etapas en que el capitalismo ha sido adjetivado como industrial, post industrial, moderna, post moderna, hasta llegar a la actualidad: analógico y digital ha existido una “deriva natural” resultado de la invariancia de la autopoiesis y de la adaptación (Maturana y Varela, 1990, p. 98).

Como ha explicitado Sennet (2006), en su análisis de algunos de esos cambios, existen nuevas formas de articulación del trabajo. Hay una evolución. Resulta evidente a cualquier observador que hay un cambio en el capitalismo. De una generación a otra el “nada a largo plazo” ha constituido una suerte de mantra para el nuevo capitalismo (Sennet, 2006, 13-31). Es el establecimiento de las sociedades cortoplacistas en que la incertidumbre, el riesgo, la flexibilidad operan a sus anchas. Solo la llegada del algoritmo a la vida diaria gatilla una infinitud de alteraciones.

Sobre esta última etapa Roitman señala como el capitalismo “ha entrado en una deriva que precipita a la especie humana a la extinción.” Además, añade y da la clave al analizar:

“la transición del capitalismo analógico al capitalismo digital. Poder, violencia, dominación, disciplina, control, se reorientan acorde con las propias leyes de acumulación, explotación, producción y reproducción del capital. La contradicción capital-trabajo asume formas novedosas que acaban por redefinir al capitalismo. El dominio del cuerpo y la mente, unen biopolítica y psicopolítica.” (2023, p. 29)

En cualquier caso, la consideración del capitalismo como sistema autopoietico implica que el capitalismo es capaz de adaptarse y evolucionar en respuesta a los cambios en el entorno. Hemos visto que hay un cambio y una adaptación. Sin embargo, es un sistema que se basa en la negación de otro junto a uno. El capitalismo no supone un principio de ética, sino una moral corrupta. No existe entonces una causa final de amor como hecho biológico. Es la negación de lo humano porque va contra algo fundamental: el hecho de que biológicamente no hay fenómeno social sin la aceptación del otro (Maturana, 1990, pp. 209-211).

El sistema capitalista, en tanto que organización autopoietica opera como un sistema de explotación corrupto y deshumanizado. Rompe con el fundamento de toda ética humana al negar la legitimidad del otro con uno. Trastoca el “amarrar lo humano a lo humano” que pasa a ser el amarre de lo humano a otra cosa.

OPINIÓN

Una teoría sistémica crítica y emancipadora debe enfocarse en la comprensión y transformación de las estructuras de poder y en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Por ello el pensamiento sistémico que ofrecen Maturana y Varela sorprende porque invita a la construcción de alternativas para su transformación. El capitalismo niega el principio biológico que nos determina. Al punto que empieza a construir sobre sus propios márgenes expandiéndose por los márgenes de la realidad y creando nuevos espacios como el metaverso y la realidad virtual. Maturana y Varela señalan que “el conocimiento del conocimiento obliga”. Esto para mí es combatir las dinámicas antihumanas que nos afectan. Repeler por toda vía el neoliberalismo.

BIBLIOGRAFIA

Campoalegre, R. (2022) «COVID-19. Apuntes para un posicionamiento antirracista»: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO e-books, pp. 7-14. Disponible en: https://www.clacso.org/boletin-1-ancestralidad-antirracismo-y-actualidades/

Maturana, H. y Varela, F. (1990) El árbol del conocimiento: las bases biológicas del conocimiento humano. España: Debate Pensamiento.

Maturana, H. (1997) Emociones y lenguaje en educación y política. Chile: Dolmen ediciones.

Pérez-Solari, F. (2018). La muerte más allá del fin de la autopoiesis de la vida o cómo es posible morir en la sociedad estando aún vivo. Sistemas Sociales. Recuperado desde https://sistemassociales.com/ni-sociedad-ni-interaccion-sino-organizacion/

Roitman, M. (2023) El autoritarismo en tiempos del capitalismo digital en América Latina. Crisis Política, autoritarismo y democracia. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO e-books, pp. 27-64. Disponible en: http://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar:8080/bitstream/CLACSO/248255/1/Crisis-politica autoritarismo.pdf

Sennet, R. (2006) La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. España: Editorial Anagrama.

Weber, M. (1964) Economía y sociedad, 2 vol. México: Fondo de Cultura Económica.

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